1 jun. 2011

1º HISTORIA :)

Estas primeras historias no tienen título, son simplemente historias.
Primero, una especie de prologo, para adaptarse.

Marzo 2011

(Vía teléfono)

- EH? Vos me decís en serio Ayelen?
- Si Nati, me llamaron hoy del cole y me dijeron que lo sentian, pero que 3º MCD no existe este año. Podemos quedarnos en el colegio, pero en otra modalidad...
- Pero yo no quiero otra modalidad!!! A mi me gusta MCD....
- (Silencio)
- Aye? Hola, hola?
- Jajajja!! Hola, hola??
- Dale hermana boba. ¿Las chicas saben?
- No. Hacemos la intercomunicación con Flor?
- Dale, yo la llamo.
pi....
pi...
pi...
- Hola?
- Hola Flor?
- Si Nati que pasa?
- Hola!
- Esa es Aye?
- Si, estamos las tres...

Una hora mas tarde.
@Florencia Lombardía; Nay Conte; Teffy Romero; Yanina Cano; Ayelen Enclusa; Camila Tripaldi.
Me llamaron!!!! Es oficial. 3º MCD no existe más.

Publicar en sus muros.
Aceptar.

Historia Nº Uno :

(Año 2014, mes de noviembre aproximádamente)

Yo no quería hacer esto. Nunca quise hacerlo. Siempre pensé que era caer muy bajo.


Pero cuando no tenes un mango partido al medio, y tampoco un título secundario, el camino es obvio.

Yo quería bailar. Triunfar en eso, y en un futuro, danzar en el teatro Colon.

Cuando me cambie de colegio, me ofrecieron hacer un curso acelerado de danzas. Y así lo hice. En un año estaba recibida y lista para enseñar.

Me puse mi propio estudio de danzas. Al cobrar tan poco, las nenas vinieron en manada.

Me encantaba verlas bailar con sus tutues y sus zapatos de media punta.

Las obras de fin de año que organizaba eran espectaculares. Preparaba todo, fijándome en cada uno de los detalles.

Pero luego de un tiempo, a la gente dejo de interesarle la danza. Como quién dijo, todo lo que sube tiene que bajar. Y eso paso conmigo.

La plata que había ahorrado, se gastó al poco tiempo en cosas básicas como comida e impuestos.

No me aceptaban para trabajar en ningún lado. Solo tenía un título secundario hasta 2º año; y, me enteré luego, un falso título de profesora de danzas.

Sencillamente, estaba al horno.



Recuerdo el día en que tome la decisión de trabajar de noche…

Venía desde el centro. Había pasado todo el día buscando algo de que trabajar. La noche ya había empezado a caer en la ciudad de Buenos Aires.

Me senté en un bar berreta, agotada, y pedí un vaso de Coca Cola.

Mientras esperaba, observaba desde la ventana a la gente que salía de trabajar, con su ropa elegante y sus maletines; a las madres que todavía no habían echo las compras para la cena; y a una pareja de ancianos que estaban sentados frente a una fuente de agua. En fin, todo muy inspirador.

Tomé mi gaseosa, pagué y salí del bar.

Mientras iba caminando a tomarme el subte para volver a mi casa, me percate de una esquina oscura que mi panorama desde la ventana del bar no había visto.

Allí había un par de chicas, de no más de 18 años, vestidas con polleras cortas, medias red y tops. Estaban despeinadas y sobre maquilladas.

Cuando fui pasando por donde estaban, escuche unas voces masculinas:

- Wow, nena, sos un tigre. ¿Cuándo lo repetimos…?

- Cuando tengas plata bombón. – contestó una de las chicas.

- Ah, cierto ¿Cuánto te debo…?

- A ver… lo tuyo fueron dos horas, más ese plus que agregaste a lo último… pero bueno, eso te lo regalo. Sería $400



Cuando escuche el monto, me quedé helada.

¿Esa mina, flacucha, sin pechos ni cola, despeinada y pintada como una puerta, había cobrado $400 solo por ese tipo?

Y ahí fue cuando miré mi cuerpo y pensé ¿será esa la solución?

Asustada por el rumbo que habían tomado mis pensamientos, tomé el subte lo más rápido que pude.

Cuando llegue a mi casa, tome una tranquilizante ducha, pero cuando fui a mi cuarto a vestirme no pude evitar observar mi reflejo en el espejo.

Yo era mucho más linda que esas dos pibas.

Yo podría conseguir mucho más dinero calzándome un short, una media red, y unos tacos.

Era delgada, si, pero en los años que pasaron mi cuerpo había desarrollado mucho mas.



Lo que pasó después, fue un impulso de locura.

No recuerdo muy bien en que momento me calcé la mini y los tacos; ni cuando me subí al subte; ni cuando acepte el chiflido de hombre; ni cuando este me arrancó la ropa.

Solo recuerdo la paga: $800 bien puestos.



Y así fui acostumbrándome a esto… trataba de no pensar en lo que estaba haciendo, simplemente cerraba los ojos y me acordaba de mi época en la secundaria. Y pronto se terminaba.

Nunca tuve miedo a nada. Bueno… salvo la vez en que le dije a un cliente que se lavara los dientes, que comiera una menta o algo.

No quiero recordar lo que me respondió; pero sepan que a partir de ese momento nunca más cuestioné la higiene de mis clientes.



Y acá estaba yo, otra vez, después de un año, dando mi cuerpo por dinero.

Terminé de arreglarme, y me fui junto a mi cliente.

- Wow, no sabía que tenías temáticas…

- ¿Temáticas? – respondí sin entender

- Claro, la otra vez fue el rojo, hoy el animal print.

- Ah… - estaba hablando de mi ropa interior. Por Dios, que asco.



Acá era el momento en que me agarraba pudor, cuando se me quedaban viendo, esperando a que haga algo.

Este chico era un cliente nuevo. Era joven, pero tenía dinero.

Parecía no entender muy bien este mundo todavía. Es decir, tenía mucha cara de nene para ya ser experto.

Además, me besaba. A ninguno de mis clientes le interesaba mucho el tema de besarme…

Segundo, me daba charla. La mayoría llega, hace pin, pam, pum, y se las toma.

En cambio, el se me queda hablando.

- Ah, disculpame. – me dijo, interrumpiendo el beso. – ¿me podrías decir tu nombre?

- Si bonito. – a todos, hasta a los mas lindos, les gustaba que les diga asi. - me llamo Ayelen.

Disfruten :) y COMENTEN

2 comentarios:

TeFFy dijo...

muyy buuenoo, auqe me dejo re asombrada o_O, aye llegando a ese extremoo... diios...

no me qiiero nii iimagiinar qe pasara, seriia mediio raroo:S,jajaj:P

Flor dijo...

uuuuaaaauuu!!! Esta muy bueno!!! Cuando critica a las minas esas es muy Aye, jajaja!! Me gusta, me gusta...
Sigo leyendo la historia 2 y 3 YA!